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Calendar 27/5/2026

La Chagra: Unidad productiva, étnica y comunitaria en la Amazonía colombiana

La Chagra: Unidad productiva, étnica y comunitaria en la Amazonía colombiana

Bogotá, D. C., mayo de 2026 (@MinAgricultura, @UPRAColombia, @juanpasandovalc). En la frontera de Colombia con Brasil y Perú, la UPRA (Unidad de Planificación Rural Agropecuaria) adelantó las visitas de campo en el marco del proceso de zonificación de frutos amazónicos asaí, aguaje, copoazú, arazá, camu camu, así como de la yuca brava. El objetivo fue identificar las condiciones biofísicas del suelo, ecológicas, socioeconómicas, sociales, institucionales y culturales que hacen posible la producción, transformación y comercialización de estos alimentos. Allí tomó importancia la chagra, como un sistema de siembra, cosecha de alimentos, y de conocimiento propio de los pueblos Uitoto y Tikuna.

Tradición y bioeconomía en Santa Sofía

Luego de llegar a Leticia y sostener una reunión con el equipo de la Secretaría de Agricultura de la Gobernación del Amazonas, el equipo técnico de la UPRA navegó aproximadamente media hora por el río Amazonas hasta la vereda Santa Sofía. Allí la guía del equipo fue la señora Merita Lorenzo, mujer indígena del pueblo Tikuna, y representante legal de la Asociación Peta-Peta, que es una organización de productores indígenas de pulpa de Asaí.

Merita invitó a hacer un recorrido por su chagra para reconocer la forma de producción tradicional de los alimentos que allí tienen, así como los cambios que han ocurrido en el territorio debido a la crisis climática, por ejemplo, el cambio de los ciclos de lluvia y de verano que cada vez son más intensos; igualmente, la situación de la titulación de tierras del resguardo, que se enfrentan a problemas asociados a los latifundios; y las dinámicas de la organización indígena para cuidar y sostener la chagra. Durante el recorrido, también se tuvo la oportunidad de dialogar acerca de los procesos de transformación y comercialización del asaí, gracias al vínculo que tiene Peta Peta con el sector solidario, que combina las formas tradicionales del trabajo comunitario indígena con dinámicas comerciales como la asociativa.

Además, en esta chagra de aproximadamente 1,5 hectáreas, la UPRA participó el proceso de transformación de la yuca brava, para producir harina de fariña, un alimento esencial para la cultura amazónica y que, junto al asaí, son parte de las principales cadenas productivas de la región. “La fariña es para nosotros un alimento fundamental, es primordial, no podemos dejarla a un lado porque sin fariña no podemos vivir. Aquí tenemos esta materia prima y queremos, como asociación, potenciar su producción y comercio. El mapa que ustedes van a hacer con la zonificación nos va a servir para conocer dónde tenemos cada siembra, y eso es primordial”, expresó Merita.


EQUIPO DE LA UPRA, PARTICIPANDO DEL PROCESO DE TRANSFORMACIÓN DE LA YUCA BRAVA

A su turno, José Fernández, el fiscal de la junta directiva de la asociación Peta Peta, mostró el proceso de extracción de pulpa de asaí, usando de una máquina que, con agua y una aspa giratoria, separa la semilla de la pulpa de este fruto. Esta despulpadora ha facilitado una labor que tradicionalmente se hacía solo con las manos. Según José, el líquido se consume primero en la comunidad y el resto se lleva al comercio de los municipios de Leticia y Puerto Nariño. Fernando Amado, técnico de la UPRA, señaló que: “Se debe visibilizar a estas comunidades y la manera como avanzan en el desafío de establecer sistemas productivos para dignificarse. La zonificación de aptitud abrió un puente de comunicación que no existía con los actores de la cadena de los frutos amazónicos, y es bien recibido”.


BARRIL DE EXTRACCIÓN DE ZUMO DE ASAÍ

Organización y lucha en Leticia

El resguardo Tikuna-Uitoto de la comunidad indígena de San José de Leticia es un punto estratégico para el comercio de alimentos y artesanías del departamento del Amazonas. Allí, el equipo técnico de la UPRA visitó la chagra de Albertina Silva Manrique, un lugar donde la soberanía alimentaria dejó de ser un concepto para convertirse en la realidad que le garantiza la subsistencia y la generación de ingresos a 24 familias de la Asociación de Mujeres de Abundancia.


ALBERTINA, SOSTIENE EN SU MANO YUCA BRAVA RECIÉN COSECHADA

No obstante, San José de Leticia es una región con tierras improductivas que han generado problemáticas sociales entre latifundistas y comunidades indígenas. Anitalia Pijachi, representante de la Asociación de Mujeres de Abundancia, explicó que frente a las tierras improductivas la Chagra se ha convertido en un instrumento para construir acuerdos y resolver conflictos.

 “Este predio se lo recuperamos al colono Barbosa en 2005. Esto es de nuestro resguardo, y nos paramos 300 mujeres porque esto no es una tierra para lotear, es una tierra para comer. Este es un espacio de reconciliación con nosotras mismas. Aquí nos descargamos, nos despojamos, lloramos y mediamos con cada ejercicio de siembra y de cosecha”, recordó Anitalia.


ANITALIA PIJACHI, REPRESENTANTE LEGAL DE LA ASOCIACIÓN MUJERES DE ABUNDANCIA

En la chagra de Albertina se cosechan actualmente: asaí, aguaje, copoazú, arazá, y yuca brava; también plátano, platanillo, piña, lulo, ñame, guama, limón, y rambután; se encuentran árboles maderables como el palo de arco, y árboles medicinales como el ojé, el milpesos y el umarí. Todo esto en un área que tan solo lleva siete años de trabajo comunitario. La Asociación de Mujeres de Abundancia, así como la Asociación Peta Peta, es una organización solidaria que proyecta reunir 300 millones de pesos en los próximos 10 años para mejorar las cocinas de las mujeres asociadas. “Es en las cocinas donde funciona el tema organizativo de la mujer”, destacó Albertina.

En la chagra de Albertina, la yuca brava fue la protagonista de la conversación, y es que este alimento constituye la base nutricional de los pueblos amazónicos que, además, han desarrollado un conocimiento específico para tratar y transformar este tubérculo. Sin ese tratamiento, debido a los altos niveles de cianuro que tiene la yuca brava, la fariña sería venenosa para el ser humano. Ahora bien, en este proceso de reproducción de conocimientos ancestrales, el rol de las mujeres es fundamental. Con la Asociación de Mujeres de Abundancia no solo se han superado problemas relacionados con los latifundios, y se han permitido reproducir conocimientos invaluables para la humanidad, sino también garantizar la vida misma con soberanía alimentaria: “Un kilo de fariña cuesta 10.000 pesos, y todos los días una familia de 8 personas se come casi 3 kilos. Son cerca de 300.000 pesos mensuales por cada familia, pero aquí los aseguramos con la chagra”, sostuvo Anitalia.

Cooperación técnica territorial

En el marco de las apuestas del Gobierno del Cambio, y de la dirección general de la UPRA para avanzar en la ampliación del conocimiento sobre los territorios y sus economías, después de conocer el proceso político y administrativo de la Asociación Peta Peta y de la Asociación de Mujeres de Abundancia, la UPRA reconoció que las mujeres indígenas y sus chagras no solo fortalecen la red de comercio local de los frutos amazónicos, sino que a su alrededor se teje la gobernanza indígena de los pueblos Uitoto y Tikuna; se ordena y administra el territorio frente a conflictos como el latifundio; y se garantiza la soberanía alimentaria de toda la región.

Ahora bien, en el municipio de Puerto Nariño -lugar al que por primera vez llegó la UPRA en su historia institucional-, el equipo técnico se reunió con el alcalde, Ediberto Suárez Pinto, para dialogar acerca de los beneficios que puede traer el instrumento de zonificación a las políticas de autoconsumo, transformación y comercialización de los frutos amazónicos y la yuca brava.


REUNIÓN DEL EQUIPO DE LA UPRA CON LA ALCALDÍA PUERTO NARIÑO

Una de las invitaciones de la autoridad local fue la reactivación del Consejo Municipal de Desarrollo, una instancia que ya tiene un avance en la caracterización socioeconómica de las 21 comunidades de Puerto Nariño. “Qué bueno que vengan y conozcan el territorio y a sus comunidades, aquí siempre serán bienvenidos”, expresó Suárez. Renato Baldovino, técnico de la UPRA, destacó frente al alcalde Suárez que “la zonificación será un insumo clave para la definición de políticas locales por parte de las autoridades municipales. Es una oportunidad para visibilizar la dinámica que ustedes tienen de los frutos amazónicos dentro y fuera de la frontera agrícola”, añadiendo que este ejercicio busca ser coherente con la realidad del territorio y de sus habitantes.

Con este trabajo, la UPRA espera seguir visibilizando el trabajo organizativo de las comunidades locales alrededor de las chagras, así como fomentar la participación incidente de los pueblos Uitoto y Tikuna para decidir junto a lideresas como Merita, José, Albertina y Anitalia, el futuro de la producción, transformación y comercialización de los frutos amazónicos, y los acuerdos locales que sean necesarios para superar conflictos que históricamente los han rodeado. Durante el trabajo en Puerto Nariño, Santa Sofía y Leticia, la UPRA contó con el acompañamiento permanente de la Secretaría de Agricultura, Medio Ambiente y Productividad del Amazonas, y de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (Corpoamazonía). Los resultados del proceso de zonificación del asaí, aguaje, copoazú, arazá, camu camu y de la yuca brava, se esperan conocer al final del año 2026.


JOSÉ FERNÁNDEZ, FISCAL DE LA ASOCIACIÓN PETA PETA

En la UPRA seguimos tejiendo conocimientos que transforman territorios.