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Relaciones urbano regionales y desarrollo agropecuario en Colombia

Relaciones urbano regionales y desarrollo agropecuario en Colombia

 
La Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) participó en el Seminario de Relaciones Urbano Regionales: Retos para Construir Territorios Sostenibles, organizado por la Maestría en Ordenamiento Urbano Regional de la Universidad Nacional de Colombia y el Centro Cultural Leopoldo López Álvarez del Banco de la República, sucursal Pasto.
 
Dora Inés Rey Martínez, directora técnica de Ordenamiento de la Propiedad y Mercado de Tierras de la UPRA, compartió la ponencia «Encuentros y desencuentros de las relaciones urbano regionales en el desarrollo rural agropecuario en Colombia», que dividió en tres bloques: 1. urbanización y sus impactos sobre el suelo rural; 2. Cambios en la función urbana y sus implicaciones en el desarrollo rural agropecuario y 3. un apartado de conclusiones y recomendaciones.
 
En la introducción la directora técnica manifestó que la UPRA tiene funciones vinculantes relacionadas con el ordenamiento territorial y ofrece apoyo a los departamentos en las formulaciones de Planes de Ordenamiento Departamental. Además, la entidad participa en el Comité Interinstitucional de la Comisión de Ordenamiento Territorial COT, donde propone planteamientos en la discusión de la Política General de Ordenamiento Territorial PGOT, los Planes de Ordenamiento Departamental POD, lineamientos para esquemas asociativos territoriales, lineamientos específicos para áreas metropolitanas, entre otros instrumentos urbanos regionales.
 
Posteriormente, señalo que de acuerdo con el análisis de los Censos Nacionales de Población correspondientes a los años 1938 al 2018, realizados a partir de 1953  por el DANE, se presentó un incremento de la población urbana acelerado, llega para 2018 a 37,2 millones de habitantes, mientras la población rural fue de 11 millones.
 
«El crecimiento urbano en el país ha sido muy dispar. La población se ha concentrado en el área andina y en las zonas costeras, mientras que la Orinoquía y la Amazonía, que representan casi la mitad del territorio, contienen alrededor del 2 % de la población», explicó Dora Inés, y destacó que, si bien es cierto que «no es mucha el área que ocupan los centros poblados, hay que fijarse en los modelos de ocupación que hoy se dan en el suelo rural porque se está convirtiendo en una amenaza para los suelos dedicados a la producción de alimentos».
 
Dentro de las funciones de la UPRA está la de definir cuál es la estructura de la tenencia de la tierra y cuál es la distribución de la tenencia de la tierra en el país a partir de la información catastral. Trabajando con bases de datos, se realizan una serie de análisis de estadísticas anuales que revelan cómo está la distribución de la tenencia de la tierra en el país. Al respecto, Dora Inés Rey afirmó: «La tenencia de la tierra tiene fenómenos extremos, uno relacionado con el fraccionamiento de la tierra a tamaños que no están relacionados con la producción agropecuaria, sino con cambios de uso del suelo por parcelaciones de viviendas campestres y usos no agropecuarios que afectan la producción y otro frente donde aparece la concentración improductiva de la tierra que afecta el uso del suelo por fenómenos de sobre o subutilización y por la pérdida de suelo de agropecuario, reducción de la productividad y una inequidad en la distribución de las rentas. El 45 por ciento del total de los predios tiene áreas menores a una hectárea, es decir, que casi el 50 por ciento de los predios son predios pequeños concentrados en la zona andina y el Caribe donde se da una relación directa entre la subdivisión predial, la ocupación y por supuesto la concentración del uso agropecuario».
 
Dora Inés también tocó temas como los cambios en la vida urbana: la dinámica familiar, la reducción del tamaño de la familia, el vínculo social y económico más fuerte entre lo urbano y lo rural (algunos miembros de la familia residen en la ciudad y otros en el campo). Asimismo, la directora técnica de Ordenamiento de la Propiedad y Mercado de Tierras de la UPRA habló sobre la diferencia entre lo urbano y lo rural; la adopción de los estilos occidentales de arquitectura y urbanización; cómo el modelo estadounidense de los suburbios se ha vuelto global; la dependencia del automóvil y los patrones de desarrollo extendido que se asocian con una mayor segregación social, una menor participación de la comunidad y una interrupción de la «delimitación» de la comunidad.
 
Al final de la ponencia, Dora Inés Rey hizo las siguientes recomendaciones: 
 
1. El ordenamiento territorial no debe abordarse e implementarse bajo la dicotomía urbano-rural.
2. Incentivar el consumo de bienes producidos en áreas con proximidad geográfica a las ciudades y fortalecer la agricultura urbana y periurbana.
3. Mejorar la dieta de los consumidores de las ciudades en pro de la salud pública y también incentivar la demanda por productos nacionales más intensivos en mano de obra que en capital para beneficiar la agricultura campesina familiar y comunitaria.
4. Repensar el ordenamiento territorial con una visión integral y realizar los arreglos institucionales acordes con los desafíos del territorio.